La importancia de llamarse Ernesto
La importancia de llamarse Ernesto ALGERNON.—Se lo agradezco, tÃa Augusta.
LADY BRACKNELL.—¡Cecilia, puede besarme!
CECILIA.—(besándola) Le estoy muy agradecida, lady Bracknell.
LADY BRACKNELL.—En lo sucesivo, también puede llamarme tÃa Augusta.
CECILIA.—Gracias, nuevamente, tÃa Augusta.
LADY BRACKNELL.—Hablando con sinceridad, soy enemiga de las relaciones prolongadas, pues permiten que los novios descubran sus mutuos caracteres antes de casarse, lo cual no es conveniente.
JACK.—Disculpe que la interrumpa, lady Bracknell, pero no hay que pensar en esa boda. Soy tutor de la señorita Cardew, y ella no puede casarse sin mi aprobación hasta que sea mayor de edad. Y me niego rotundamente a aceptarlo.
LADY BRACKNELL.—¿Y puedo preguntarle por qué motivos? Algernon es un excelente pretendiente, y aun osaré decir que fastuosamente aceptable. No tiene nada; sin embargo, luce mucho. ¿Qué más puede ambicionarse?
JACK.—Discúlpeme que le tenga que hablar con franqueza. ladyvBracknell, pero es que a mà no me agrada en absoluto el carácter de su sobrino. Sospecho que es un mentiroso.
Algernon y Cecilia le miran con furioso asombro.
LADY BRACKNELL.—¡Mentiroso! ¿Mi sobrino Algernon? ¡IncreÃble! Él estudió en Oxford.