La importancia de llamarse Ernesto
La importancia de llamarse Ernesto SEÑORITA PRISM.—(emocionada) ¡Federico! ¡Por fin!
ALGERNON.—¡Cecilia! (La abraza) ¡Por fin!
JACK.—¡Gwendolen!(La abraza) ¡Por fin!
LADY BRACKNELL.—Sobrino mÃo, temo que comienzas a dar señales de incultura.
JACK.—Te equivocas, tÃa Augusta; acabo de percatarme por primera vez en mi vida de la vital importancia de llamarse Ernesto.
