La importancia de llamarse Ernesto
La importancia de llamarse Ernesto JACK.—(con nerviosismo) Señorita Fairfax, desde la primera vez que la vi, la admiré más que a ninguna otra muchacha… Desde que… la conozco.
GWENDOLEN.—SÃ, ya estoy perfectamente enterada de eso. Y con frecuencia he deseado que en público usted hubiera sido más expresivo en todos los aspectos. Ha tenido usted siempre para mà un encanto irresistible. Incluso antes de que lo conociera no me era indiferente. (Jack la mira desconcertado.) Vivimos, como imagino que sabrá, señor Worthing, en una época de ideales. Este hecho nos lo recuerdan constantemente en las revistas mensuales más caras, incluso me han comentado que ha llegado hasta los púlpitos de provincia, y mi ideal ha sido siempre amar a un hombre cuyo nombre sea Ernesto, pues este nombre me inspira una total confianza. Desde la primera vez que Algy me comentó que uno de sus amigos se llamaba Ernesto, comprendà que estaba destinada a amarle a usted.
JACK.—¿Me ama usted realmente, Gwendolen?
GWENDOLEN.—¡Con exagerada pasión!
JACK.—¡Vida mÃa! No sabe usted lo feliz que me ha hecho.
GWENDOLEN.—¡Mi Ernesto!
JACK.—Pero, ¿no querrá usted realmente decir que no podrÃa amarme si no me llamase Ernesto?
GWENDOLEN.—Pero usted se llama Ernesto.