La importancia de llamarse Ernesto
La importancia de llamarse Ernesto JACK.—Es verdad; pero en caso de que mi nombre fuese otro, ¿quiere usted decir que le serÃa imposible amarme?
GWENDOLEN.—(con volubilidad) ¡Ah! Eso es, evidentemente, una especulación metafÃsica, y, como la mayorÃa de las especulaciones metafÃsicas, tiene muy poca relación con los hechos efectivos de la vida real, tal como los conocemos.
JACK.—Personalmente, querida, se lo digo con toda sinceridad: no le doy demasiado interés al nombre de Ernesto… No creo que ese nombre me siente del todo bien.
GWENDOLEN.—Le sienta perfectamente. Es un hombre divino. Tiene Ã' música. Produce vibraciones.
JACK.—Pues sinceramente, Gwendolen, le confieso que hay nombres mucho más bonitos. Incluso creo que Jack es más encantador que Ernesto.
GWENDOLEN.—¿Jack?… No; tiene poquÃsima música, si es que realmente tiene alguna. No impresiona. Carece de vibración… He conocido a varios hombres con ese nombre y todos, sin excepción, eran de una fealdad extraordinaria. Incluso, Jack es el diminutivo de los infinitos Johns, criados. Y me compadezco de toda mujer que se haya casado con un hombre cuyo nombre es John. Tal vez jamás pueda tener la maravillosa satisfacción de un único momento de soledad. Sin lugar a dudas, el único nombre que merece confianza es Ernesto.