La importancia de llamarse Ernesto
La importancia de llamarse Ernesto JACK.—Gwendolen, es imperioso que vaya a bautizarme… quiero decir, debemos casamos inmediatamente. No hay que perder ni un segundo.
GWENDOLEN.—¿Casamos, señor Worthing?
JACK.—(admirado) Naturalmente… Ya sabe usted que la adoro, señorita Fairfax, y me ha permitido creer que no le soy indiferente.
GWENDOLEN.—¡Lo adoro! Sin embargo, usted no
JACK.—Bueno, ¿puedo declararme ahora?
GWENDOLEN.—Pienso que serÃa una oportunidad admirable. Y para I evitarle una probable decepción, señor Worthing, creo que es justo confesarle con toda sinceridad y anticipadamente que estoy totalmente decidida a decirle que sÃ.
JACK.—¡Gwendolen!
GWENDOLEN.—Lo escucho, señor Worthing, ¿qué quiere decirme?
JACK.—Ya sabe usted lo que quiero decirle.
GWENDOLEN.—SÃ, pero usted me lo tiene que decir.
JACK.—Gwendolen, ¿quiere casarse conmigo? (Se arrodilla)
GWENDOLEN.—¡Claro que acepto, mi vida! ¡Has tardado mucho en pedÃrmelo! Temo Que tengas muy poca experiencia en materia de declaraciones.
JACK.—Encanto mÃo, no he amado a nadie en el mundo como a ti.