La importancia de llamarse Ernesto
La importancia de llamarse Ernesto SEÑORITA PRISM.—(moviendo delicadamente la cabeza para demostrar su desaprobación) Dudo que pudiera producir el menor efecto en un carácter, de acuerdo con lo admitido por su propio hermano, irremediablemente débil y vacilante. En verdad, no tengo la certeza de que quisiera yo reformarle. No estoy a favor de esta manÃa moderna de transformar gente mala en gente buena en un santiamén. Que cada cual recoja lo que sembró. Debes cerrar tu diario, Cecilia. No veo ninguna razón por la que debas anotar en él.
CECILIA.—Lo llevo para anotar los secretos maravillosos de mi vida. Si no los apuntase, probablemente los olvidarÃa por completo.
SEÑORITA PRISM.—La memoria, mi querida Cecilia, es el diario que todos llevamos con nosotros.
CECILIA.—SÃ; pero, generalmente, sólo registra las cosas que no han sucedido ni podrÃan suceder. Creo que la memoria es responsable de casi todas las novelas de tres tomos que Mundi nos remite.Señorita
SEÑORITA PRISM.—No hables con desprecio de las novelas entres tomos, Cecilia. Yo también escribà una en mis años juveniles.
CECILIA.—¿Es verdad, señorita Prism? ¡Qué maravillosamente perspicaz es usted!… ¿Me figuro que no acabarÃa bien? No me agradan las novelas con finales felices. Me deprimen muchÃsimo.