La importancia de llamarse Ernesto
La importancia de llamarse Ernesto SEÑORITA PRISM.—Los buenos terminan felizmente, y los malos acaban mal. Esto es el significado de la ficción.
CECILIA.—Me lo imagino. Sin embargo, parece demasiado injusto. ¿Y publicaron su novela?
SEÑORITA PRISM.—¡Ay, no! Por desgracia abandoné el manuscrito. (Cecilia se estremece.) Quiero decir que lo extravié. Pero estas consideraciones son totalmente innecesarias para tus trabajos.
CECILIA.—(sonriendo) Pero aquà veo a nuestro apreciado doctor Chasuble, que viene por el jardÃn.
SEÑORITA PRISM.—(levantándosey aproximándose) ¡Doctor Chasuble! ¡Es para mà una verdadera satisfacción!
Entra el canónigo Chasuble.
CHASUBLE.—¿Cómo amaneció, señorita Prism?, supongo que estará bien.
CECILIA.—Hace unos momentos la señorita Prism se quejaba de un leve dolor de cabeza. Creo que le sentarÃa bien dar un breve paseo con usted por el parque.
SEÑORITA PRISM.—Cecilia, en ningún momento te he dicho que me doliera la cabeza.
CECILIA.—No, estimada señorita Prism, lo sé; sin embargo, he advertido instintivamente que tenÃa usted jaqueca. Ciertamente, en eso estaba yo pensando, y no en mi lección de alemán, cuando el doctor entró.
CHASUBLE.—Espero, Cecilia, que no sea distraÃda.