La importancia de llamarse Ernesto
La importancia de llamarse Ernesto SEÑORITA PRISM.—Resultará delicioso. Cecilia, hazme el favor de estudiar tu lección de EconomÃa PolÃtica durante mi ausencia. El capÃtulo sobre la baja de la rupia puedes saltártelo. Es demasiado sensacional. Hasta esos problemas monetarios tienen su lado melodramático.
Se va por el jardÃn con el doctor Chasuble.
CECILIA.—(recogiendo los libros y tirándolos sobre la mesa) ¡Fuera la horrible EconomÃa PolÃtica! ¡Fuera la horrible GeografÃa! ¡Fuera, fuera el horrible alemán!
Entra Merriman con una tarjeta sobre una bandeja.
MERRIMAN.—El señor Ernesto Worthing acaba de llegar en coche de la estación. Ha traÃdo su equipaje consigo.
CECILIA.—(tomando la tarjeta y leyéndola) «Señor Ernesto Worthing, B. cuatro. The Albany, W». ¡El hérmano del tÃo Jack! ¿Le ha dicho usted que el señor Worthing estaba en Londres?
MERRIMAN.—SÃ, señorita, Y ha parecido muy contrariado. Le he dicho que usted y la señorita Prism estaban en el jardÃn. Ha dicho que tenÃa mucho interés en hablar con usted reservadamente un momento.
CECILIA.—DÃgale al señor Ernesto Worthing que venga aquÃ. Y creo que serÃa mejor que usted le indicara al ama de llaves que le preparase un cuarto.
MERRIMAN.—Bien, señorita. (Se retira.)