La importancia de llamarse Ernesto
La importancia de llamarse Ernesto ALGERNON.—Mucho más grato es estar aquà contigo.
CECILIA.—Lo que me es difÃcil entender es por qué ha venido a este lugar. El tÃo Jack volverá hasta el lunes por la tarde.
ALGERNON.—¡Oh! Que enorme frustración para mÃ. Debo marcharme forzosamente el lunes por la mañana en el primer tren. Tengo una reunión de negocios a la que me interesa mucho… faltar.
CECILIA.—¿No podrÃa faltar en cualquier otro sitio que no fuese Londres?
ALGERNON.—No; la cita es en Londres.
CECILIA.—Bueno; ya sé, naturalmente, lo importante que es no acudir a una cita de negocios cuando se quiere conservar cierto sentido de la belleza de la vida; empero, creo que harÃa usted mejor en esperar el regreso del tÃo Jack. Sé que desea hablar con usted de su emigración.
ALGERNON.—¿Acerca de qué?
CECILIA.—De su emigración. TÃo Jack ha ido a comprarle a usted su vestuario.
ALGERNON.—No aceptaré de ninguna manera que Jack me compre mi equipo. Tiene un pésimo gusto para las corbatas.
CECILIA.—Dudo que vaya a necesitar alguna corbata. El tÃo Jack ha decidido enviarlo a Australia.
ALGERNON.—¡A Australia! Antes prefiero morir.