La importancia de llamarse Ernesto
La importancia de llamarse Ernesto Entra Jack muy despacio por el fondo del jardÃn. Viste de luto riguroso, con una gasa negra sobre la cinta del sombrero y guantes negros.
SEÑORITA PRISM.—¡Señor Worthing!
CHASUBLE.—¿Señor Worthing?
SEÑORITA PRISM.—Es una verdadera sorpresa. No le esperábamos a usted hasta el lunes por la tarde.
JACK.—(estrechando la mano de la señorita Prism con ademán trágico) He regresado antes de lo que esperaba. Supongo que estará usted bien, doctor Chasuble.
CHASUBLE.—Mi estimado señor Worthing, espero que ese traje de luto, no significará ninguna terrible calamidad.
JACK.—Mi hermano.
SEÑORITA PRISM.—¿Más deudas vergonzosas, más locuras?
CHASUBLE.—¿Sigue siempre haciendo su vida de placer?
JACK.—(inclinando la cabeza) ¡Muerto!
CHASUBLE.—¿Ha muerto su hermano Ernesto?
JACK.—Por completo.
SEÑORITA PRISM.—¡Qué lección para él! Espero que le servirá.
CHASUBLE.—Señor Worthing, le doy a usted mi sincero pésame. Tiene usted, al menos, el consuelo de saber que fue usted siempre el más generoso y el más indulgente de los hermanos.