La importancia de llamarse Ernesto
La importancia de llamarse Ernesto ALGERNON.—¿Ésas son mis cartas? Pero, mi querida Cecilia, jamás te he enviado ninguna carta.
CECILIA.—No es necesario que me lo recuerdes, Ernesto. Recuerdo muy bien que me he visto obligada a escribirlas yo misma por ti. EscribÃa siempre tres veces por semana, y algunas veces más.
ALGERNON.—Por favor, Cecilia, permÃteme que las lea.
CECILIA.—¡No es posible! Te harÃan muy vanidoso. (Las guarda nuevamente en la caja.) Las tres que me enviaste después que reñimos son tan encantadoras y tienen tan mala ortografÃa, que incluso ahora no puedo leerlas sin llorar un poco.
ALGERNON.—Pero, ¿alguna vez rompimos nuestro compromiso?
CECILIA.—SÃ. En marzo pasado, el dÃa22. Si lo deseas, puedes verla anotación. (Le muestra el diario.) «Este dÃa he roto mi compromiso con Ernesto. Creo que es preferible esto. Hasta hoy, el tiempo continúa encantador.»
ALGERNON.—Pero, ¿por qué rompimos nuestra relación? ¿Qué daño te causé? No he hecho nada. Cecilia, me entristece mucho escucharte decir que hemos reñido. Máxime ahora que el tiempo está muy encantador.'
CECILIA.—Si no hubiésemos reñido alguna vez, hubiese sido un noviazgo poco serio. Sin embargo, excusaré tu comportamiento antes de que termine la semana.