La importancia de llamarse Ernesto
La importancia de llamarse Ernesto CECILIA.—SÃ; soy la pupila del señor Worthing.
GWENDOLEN.—¡Oh! Es muy extraño que él jamás me haya comentado que tenÃa una pupila. ¡Qué reservado es! Cada hora que transcurre resulta más interesante. Pero no creo que la noticia me inspire un sentimiento de alegrÃa pura. (Levantándose y yendo hacia ella) Cecilia, me eres sumamente agradable. ¡Te estimé desde el primer momento en que te vi! Sin embargo, tengo la obligación de decirte que ahora que sé que eres la pupila del señor Worthing no puedo evitar el deseo de que fueses…, vamos, un poco más viga de lo que pareces… y no tan atractiva. De hecho, si puedo hablar con total franqueza…
CECILIA.—¡Te lo suplico! Pienso que cuando alguien tiene algo desagradable que decir, uno debe ser muy franco.