La importancia de llamarse Ernesto
La importancia de llamarse Ernesto JACK.—Respecto a tu comportamiento con la señorita Cardew, es mi obligación decirte que engañar a una dulce, sencilla e inocente muchacha es imperdonable. Eso sin tener en cuenta para nada que es mi pupila.
ALGERNON.—No veo justificación posible para ti luego de haber engañado a una muchacha tan distinguida, perspicaz y experimentada, como la señorita Fairfax. Y eso sin considerar que es mi prima.
JACK.—Lo único que deseaba era casarme con Gwendolen. La amo.
ALGERNON.—Está bien, yo deseaba únicamente casarme con Cecilia. La adoro.
JACK.—Tienes pocas probabilidades de casarte con la señorita Cardew.
ALGERNON.—Jack, dudo que haya alguna posibilidad de que te puedas enlazar con la señorita Fairfax.
JACK.—Despreocúpate, Algy, eso no te importa.
ALGERNON.—Si me importara no hablarÃa de ello. (Comienza a comer panecillos.) Es muy vulgar hablar de los asuntos propios. Únicamente los corredores de Bolsa lo hacen, y sólo en sus banquetes oficiales.
JACK.—No me explico cómo puedes estar ahà sentado, comiendo serenamente panecillos, cuando nos encontramos en este aprieto tan terrible. Me pareces totalmente inhumano.