La importancia de llamarse Ernesto
La importancia de llamarse Ernesto ALGERNON.—Está bien; no puedo comer panecillos atragantándome. Me mancharÃa los puños con la mantequilla, con toda seguridad. Hay que comer panecillos sosegadamente. Es la única manera de comerlos.
JACK.—Repito: es totalmente inhumano comer panecillos de cualquier manera, en las circunstancias actuales.
ALGERNON.—Cuando me agobia un problema, comer es lo único que me serena. En efecto, cuando me abruma un verdadero apuro todos los que me conocen Ãntimamente podrán decirte que me niego a todo, menos a comer y a beber. En este mismo momento como panecillos porque soy muy desdichado. Además, porque me gustan especialmente estos panecillos. (Se levanta)
JACK.—(poniéndose en pie también) Bueno, pero ésa no es razón para que te los comas de esa manera tan voraz. (Le quita los panecillos a Algernon)
ALGERNON.—(ofreciéndole la tarta para el té) DesearÃa que comieras la tarta en lugar de los panecillos. La tarta no me gusta.
JACK.—Pero, ¡por Dios!, supongo que podrá uno comerse sus panecillos en su jardÃn.
ALGERNON.—Pero acabas de afirmar que es completamente inhumano comer panecillos.
JACK.—He dicho que lo era de tu parte, en estas circunstancias. Eso es algo muy distinto.