Poemas en prosa

Poemas en prosa

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Cuando un hombre vende por primera vez su alma es como aquel otro traidor de antaño y, por consiguiente, su precio será treinta monedas de plata. Pero, después de esto, si pasa a otras manos, su valor menguará, pues, para los demás, las almas de sus semejantes apenas si valen nada.

Así, por treinta monedas de plata, el hombre vendió su alma, que el viajero tomó, yéndose luego.

Inmediatamente, el hombre, encontrándose sin alma, encontró también que no podía pecar. Por más que tendía sus brazos al pecado, el pecado no venía a él.

—No tienes alma —decía el pecado, pasando de largo—. ¿Por qué, pues, iba a venir contigo? ¿Qué provecho iba a encontrar en un hombre que no tiene alma?

Entonces, el hombre sin alma se apesadumbró profundamente, pues aunque sus manos tocaban lo inmundo permanecían limpias, y aunque su corazón anhelaba la perversidad permanecía puro; y cuando sus labios se sentían sedientos de fuego, he aquí que continuaban fríos.

Por consiguiente, el ansia de recuperar su alma apoderóse de él, y vagó a través del mundo en busca del viajero a quien se la vendiera, a fin de poderla rescatar y gustar nuevamente del pecado en su propio cuerpo.

Al cabo de largo tiempo se encontró por fin con el viajero; pero éste, al oír su petición, se echó a reír y dijo:


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker