Salome
Salome —Es imposible, princesa.
SALOMÉ (Cada vez con más insistencia):
—Quiero hablarle… tráiganme acá a ese profeta.
NARRABOTH:
—Princesa, conviene que vuelvas al festÃn.
SALOMÉ (A los soldados):
—¡Sacad de ahà al profeta!
(Sale el esclavo)
SOLDADO PRIMERO:
—No nos atrevemos, princesa.
SALOMÉ (Asómase a la cisterna y mira):
—¡Qué oscuridad hay ahà abajo! Será espantoso vivir en ese antro negro… Parece un sepulcro… (Con arranque bravÃo) ¿No me oÃsteis? Sacad al profeta. ¡Quiero verle!
SOLDADO SEGUNDO:
—Princesa, no nos pidas tal cosa, ¡por piedad! No podemos obedecerte en lo que nos mandas.
SALOMÉ:
—¡Tardáis ya demasiado!
SOLDADO PRIMERO: