Un marido ideal
Un marido ideal LORD GORING. ––Estoy completamente de acuerdo contigo, papá. Si hubiera menos simpatÃa en el mundo, tendrÃamos menos complicaciones.
LORD CAVERSHAM. –– (Yendo hacia el salón de fumar.) Eso es una paradoja. Odio las paradojas.
LORD GORING. ––Yo también, papá. Todo el mundo es hoy dÃa una paradoja. Es un gran aburrimiento.
LORD CAVERSHAM. –– (Se vuelve y mira a su hijo con el ceño fruncido.) ¿Siempre entiendes realmente lo que dices, amiguito?
LORD GORING. –– (Después de un momento de duda.) SÃ, papá, si lo escucho con atención.
LORD CAVERSHAM. –– (Indignado.) ¡Si lo escuchas con atención! ¡Joven engreÃdo! (Se va gruñendo al salón de fumar. Entra Phipps.)
LORD GORING. ––Phipps, esta noche va a venir a verme una dama para un asunto particular. Pásela al salón cuando llegue, ¿entiende?
PHIPPS. ––SÃ, milord.
LORD GORING. ––Es un asunto de gran importancia, Phipps.
PHIPPs. –– Entiendo, milord. (Suena el timbre.)
LORD GORING. ––¡Ah! Probablemente ahà está. Yo mismo iré. (Justo cuando va hacÃa la puerta entra lord Caversham del salón de fumar.)
LORD CAVERSHAM ––¿Qué, amiguito? Te estoy esperando.