Un marido ideal
Un marido ideal MISTRESS CHEVELEY. –– (Aparte.) ¡Qué precavido! Esperar lo inesperado demuestra una gran inteligencia. (Va hacia el salón y lo mira desde la puerta.) ¡Hum! ¡Qué triste parece siempre un salón de soltero!
TendrĂ© que cambiar esto. (Phipps trae la lámpara que habĂa sobre el escritorio.) No; no quiero esa lámp a-ra. Ilumina demasiado. Encienda algĂşn candelabro.
PHIPPS. – –(Vuelve a colocar la lámpara en su sitio.) Desde luego, señora.
MISTRESS CHEVELEY. –– Espero que tendrán unas buenas pantallas.
PHIPPS. ––No hemos tenido todavĂa ninguna queja de ellas, señora. (Pasa al salĂłn y empieza a encender los candelabros.)
MIST RESS CHEVELEY. –– (Aparte.) Me pregunto a qué mujer estará esperando esta noche. Será delic ioso sorprenderlo. Los hombres siempre parecen tontos cuando se los sorprende.Y eso siempre ocurre.