Un marido ideal
Un marido ideal MISTRESS CHEVELEY. –– Y me dejó porque vio o creyó ver al pobre lord Mortlake intentando tener un violento flirteo conmigo en el invernadero de Tenby.
LORD GORING. ––Me parece que mi abogado arregló el asunto con usted bajo ciertas condiciones...
que usted misma dictó.
MISTRESS CHEVELEY. ––Por entonces yo era pobre; usted era rico.
LORD GORING. ––SÃ. Por eso pretendió usted amarme.
MISTRESS CHEVELEY. ––(Encogiéndose de hombros.) ¡El pobre y viejo lord Mortlake sólo tenÃa dos temas de conversación: su gota y su mujer! Nunca pude saber de cuál de los dos hablaba. SolÃa tener el más horrible lenguaje, fue usted tonto, Arthur. Lord Mortlake no fue para mà más que un entretenimiento. Uno de esos aburridos entretenimientos que sólo se encuentran en una casa de campo inglesa y en un domingo inglés. No creó que nadie sea moralmente responsable de lo que se hace en una casa de campo inglesa.
LORD GORING. ––SÃ. Conozco a mucha gente que piensa asÃ.
MISTRESS CHEVELEY- Yo lo he amado, Arthur.
LORD GORING. ––Mi querida mistress Cheveley, ha sido usted demasiado inteligente siempre para saber nada de amor.