Un marido ideal
Un marido ideal MISTRESS CHEVELEY. ––Lo amaba. Y usted me amaba a mÃ. Usted sabe que me amaba; y el amor es una cosa maravillosa. Supongo que cuando un hombre ha amado una vez a una mujer, lo hará todo por ella, excepto continuar amándola. (Pone su mano sobre la de él.) LORD GORING. –– (Separando su mano suavemente.) SÃ; excepto eso.
MISTRESS CHEVELEY. –– (Después de una pausa.) Estoy cansada de vivir en el extranjero. Quiero volver a Londres. Quiero tener una casa encantadora aquÃ. Quiero tener un salón. Si se pudiera enseñar a hablar al inglés y a escuchar al irlandés, la sociedad serÃa mucho más civiliza da. Además, he llegado a mi época romántica. Cuando lo vi a usted anoche en la casa de los Chiltern, supe que era la única persona que me habÃa preocupado, si es que me ha preocupado alguien, Arthur.Y por eso, en la mañana del dÃa que se case conmigo, le entregaré la carta de Robert Chiltern. Ésa es mi oferta. Se la daré ahora si promete casarse conmigo.
LORD GORING. ––¿Ahora?
MISTRESS CHEVELEY. –– (Sonriendo.) Mañana.
LORD GORING. ––¿Habla en serio realmente?
MISTRESS CHEVELEY. ––SÃ; completamente en serio.
LORD GORING. ––SerÃa un esposo muy malo.
MISTRESS CHEVELEY. ––No me preocupan los malos esposas. He tenido dos. Me divirtieron inmensamente.