Un marido ideal
Un marido ideal MISTRESS CHEVELEY. ––SÃ. No puedo soportar que un caballero, un honorable caballero inglés, sea tan vergonzosamente engañado y tan...
LORD GORING. ––¿Qué?
MISTRESS CHEVELEY. ––Toda la confesión de la agonizante Gertrude está en mi bolsillo.
LORD GORING. ––¿Qué quiere decir?
MISTRESS CHEVELEY . ––(Con una amarga nota de triunfo en su voz.) Quiero decir que voy a enviar-le a Robert Chiltern la carta de amor que su esposa le ha escrito a usted esta noche.
LORD GORING. ––¿Carta de amor?
MISTRESS CHEVELEY. ––(Riendo.) «Lo necesito. Confio en usted. Me dirijo a usted. Gertrude.»
(Lord Goring se abalanza hacia el escritorio, coge el sobre y ve que está vacÃo; entonces se vuelve.) LORD GORING. –– Perversa mujer, ¿siempre tiene que estar ideando maldades? Devuélvame la carta.
Se la quita ré a la fuerza. No dejará usted mi habitación hasta que me la haya dado. (Vaya hacia ella, pero mistress Cheveley toca el timbre electrónico que hay sobre la mesa. El timbre suena agudamente y entra PhÃpps.)