Un marido ideal
Un marido ideal MISTRESS CHEVELEY. –– (Con voz ronca.) SÃ.
LORD GORING. –– (Coge la carta, la examina, suspira y la quema en un candelabro.) Para ser una mujer tan bien vestida, mistress Cheveley, tiene momentos de admirable sentido común. La felicito.
MISTRESS CHEVELEY. –– (Ve la carta de lady Chiltern que asoma un poco por debajo de la carpeta.) Por favor, déme un vaso de agua.
LORD GORING. ––Desde luego. ( Va hacia un rincón de la habitación y vierte ggua en un vaso. Mientras está de espaldas, mistress Cheveley coge la carta de lady ChÃltern. Cuando lord Goring se vuelve, rechaza el vaso con un gesto.)
MISTRESS CHEVELEY. Gracias. ¿Quiere ayudarme a ponerme la capa?
LORD GORING. –– Encantado . (Le pone la capa.) MISTRESS CHEVELEY.Gracias. Nunca volveré a intentar hacerle daño a Robert Chiltern.
LORD GORING. ––Afortunadamente, ya no tiene me dios para hacérselo, mistress Cheveley.
MISTRESS CHEVELEY. Bien; y si los tuviera, no los usarÃa. Por el contrario, voy a hacerle un gran favor.
LORD GORING. ––Me alegro de oÃrlo. Es una reforma.