Un marido ideal
Un marido ideal JAMES. ––Lord Caversham está esperando desde hace un rato a sir Robert en la biblioteca. Le dije que el señor estaba aquÃ.
LORD GORING. ––Sea tan amable de decirle que me he ido.
JAMES. ––(Inclinándose.) Asà lo haré, milord. (Sale el criado.) LORD GOR1NG. ––Realmente, no quiero ver a mi padre tres dÃas seguidos. Es demasiada excitación p a-ra un hijo. Espero que no se le ocurrirá venir. Los padres no debÃan ser vistos ni oÃdos. SerÃa la mejor base para una buena vida familiar. Las madres son dife rentes. Son más cariñosas. (Se deja caer en un sillón, coge un periódico y empieza a leerlo. Entra lord Caversham.) LORD CAVERSHAM. ––Bueno, amiguito, ¿qué haces aquÃ? Perdiendo el tiempo, como de costumbre,
¿no?
LORD GORING. ––(Deja el periódico y se levanta.) Querido papá, cuando uno hace una visita es para hacer perder el tiempo a los demás, no para perder el suyo.
LORD CAVERSHAM. ––¿Has pensado en lo que te dije anoche?
LORD GORING. ––No he hecho otra cosa.
LORD CAVERSHAM. ––¿Te has prometido ya?
LORD GORING. ––(Alegremente.) Aún no; pero espero hacerlo antes del almuerzo.