Un marido ideal
Un marido ideal LORD GORING. ––Realmente, mi admirable padre tiene por costumbre entrar en el momento más inadecuado. No tiene corazón, no tiene corazón. (Entra lord Caversham. Sale Mason.) LORD CAVERSHAM. ––¡Buenos días, lady Chiltern! Mis felicitaciones, Chiltern, por su brillante discurso de anoche.Acabo de dejar al primer ministro y me ha dicho que va usted a formar parte del gabinete.
SIR ROBERT CHILTERN. –– (Con un gesto de alegría y triunfo.) ¿El gabinete?
LORD CAVERSHÀM. ––Sí; aquí está la carta del primer ministro. (Se las da.) SIR ROBERT CHILTERN. –– (La coge y la lee.) ¡Un puesto en el gabinete!
LORD CAVERSHAM. ––Ciertamente; y usted se lo merece. Tiene usted todo lo que se necesita hoy día para la política: elevado espíritu, alto sentido moral, principios intachables... (A lord Goring.) Todo lo que tú no tienes, amiguito, y nunca tendrás.
LORD GORING. ––No me gustan los principios, papá. Prefiero los prejuicios. (Sir Robert Chiltern está a punto de aceptar la oferta del primer ministro cuando ve a su mujer que lo mira. Entonces se da cuenta de que es impo sible.)
SIR ROBERT CHILTERN. ––No puedo aceptar esta oferta, lord Caversham.Voy a rechazarla.
LORD CAVERSHAM. ––¿Rechazarla, caballero?