Un marido ideal
Un marido ideal MISTRESS CHEVELEY. ––A veces.Y a veces es un juego inteligente, sir Robert.Y a veces un gran fastidio.
SIR ROBERT CHILTERN. ––¿Y usted qué cree que es?
MISTRESS CHEVELEY. ––Una combinación de las tres. (Deja caer su abanico.) SIR ROBERT CHILTERN. –– (Lo recoge.) ¡PermÃtame!
MISTRESS CHEVELEY. –– Gracias.
SIR ROBERT CHILTERN. ––Pero usted no me ha dicho aún lo que le ha hecho honrar a Londres con su presencia tan de repente. Aquà casi ha terminado la temporada.
MISTRESS CHEVELEY. ––¡Oh! ¡No me preocupa la temporada londinense! Es demasiado matrimonial. La gente se dedica a cazar maridos o a esconderse de ellos. Yo querÃa conocerlo a usted. Es completamente cierto. Usted sabe lo que es la curiosidad de una mujer. ¡Casi tan grande como la de un hombre!
QuerÃa conocerlo a toda costa y... pedirle que hiciera algo por mÃ.
SIR ROBERT CHILTERN. ––Espero que no sea poca cosa, mistress Cheveley. Las cosas pequeñas son muy dificiles de hacer.
MISTRESS CHEVELEY. –– (Después de un momento de refle xión.) No, no creo que sea poca cosa.
SIR ROBERT CHILTERN. ––Me alegro. DÃgame lo que es.