Un marido ideal
Un marido ideal LORD GORING. ––¿Puedo intentarlo?
SIR ROBERT CHILTERN. ––SÃ; pero nada puede hacer cambiar sus ideas.
LORD GORING. ––Bien; en el peor de los casos serÃa un simple experimento psicológico.
SIR ROBERT CHILTERN. ––Todos los experimentos como ése son terriblemente peligrosos.
LORD GORING. ––Todo es peligroso, mi querido amigo. Si no fuera asÃ, la vida no merecerÃa la pena de ser vivida. Bien; creo que debo decirte que, a mi modo de ver, debÃas habérselo dicho a ella hace años.
SIR ROBERT CHILTERN. ––¿Cuándo? ¿Cuando nos prometimos? ¿Crees que se hubiera casado conmigo si hubiese sabido cuál fue el origen de mi fortuna, la base de mi carrera; si hubiese sabido que yo habÃa hecho una cosa que la mayorÃa de los hombres llaman vergonzosa y deshonesta?
LORD GORING. ––(Lentamente.) SÃ; la mayorÃa de los hombres le darÃan esos feos calificativos. No hay duda.
SIR ROBERT CHILTERN . –– (Amargamente.) Hombres que a cada momento hacen lo mismo que hice yo. Hombres que tienen secretos mucho peores que el mÃo en sus vidas. , LORD GORING. ––Ésa es la razón de que les agrade tanto descubrir los secretos de los demás. Eso dis-trae la atención pública de ellos mismos.