Un marido ideal
Un marido ideal SIR ROBERT CHILTERN . –– (Con un gesto de desesperación.) Si mi esposa se enterase, habrÃa ya poco por lo que luchar. Bien, tan pronto como reciba noticias de Viena, te las comunicaré. Es una posibilidad muy remota, pero confÃo en ella.Y como he luchado con mi época con sus propias armas, lucharé con ella con sus propias armas. Es lo justo; y ella parece una mujer con un pasado, ¿verdad?
LORD GORING. ––La mayorÃa de las mujeres bonitas lo tienen. Pero hay una moda en cuestión de pasados como la hay en cuestión de vestidos. Quizá el pasado de mistress Cheveley sea simplemente un ligero «décolleté», y eso es muy popular hoy dÃa. Además, mi querido Robert, yo no concebirÃa demasiadas esperanzas en la lucha contra mistress Cheveley. Yo imaginarÃa que mistress Cheveley es una mujer a la que es fácil vencer. Ha sobrevivido a todos sus acreedores y demuestra una maravillosa presencia de áni-mo.
SiR ROBERT CHILTERN . ––¡Oh! Ahora vivo de esperanzas. Me agarro a todas las posibilidades. Me siento como un hombre en un barco que está naufragando. El agua rodea mis pies y una tormenta se cierne sobre mÃ. ¡Eh! Oigo la voz de mi mujer. (Entra lady Chiltern vestida de calle.) LADY CHILTERN . ––Buenas tardes, lord Goring.
LORD GORING. ––¡Buenas tardes, lady Chiltern! ¿Ha estado en el parque?