Un marido ideal
Un marido ideal MABEL CHILTERN. ––Te aseguro que sube las escaleras.
LADY CHILTERN . ––No necesitas quedarte, Mabel. Recuerda que lady Basildon te está esperando.
MABEL CHILTERN. ––¡Oh! Debo estrecharle la mano a lady Markby. Es deliciosa. Me gusta que me reprenda. (Entra Mason.)
MASON. ––Lady Markby. Mistress Cheveley. (Entran lady Markby y mistress Cheveley.) LADY CHILTERN. –– (Saliendo a su encuentro.) ¡Querida lady Markby, qué ama ble ha sido al venir a verme! (Le estrecha la mano y se inclina levemente ante mistress Cheveley.) ¿No se sienta, mistress Cheveley?
MISTRESS CHEVELEY. –– Gracias. ¿Ésa es miss Chiltern? Me gustarÃa mucho conocerla.
LADY CHILTERN. ––Mabel, mistress Cheveley desea conocerte. (Mabel Chiltern hace una pequeña inclinación.)
MISTRESS CHEVELEY. –– (Sentándose.) Su vestido de anoche era encantador, miss Chiltern. ¡Tan sencillo y... le sentaba tan bien!
MABEL CHILTERN. ––¿De veras? Debo decÃrselo a mi modista. Se so rprenderá. ¡Adiós, lady Markby!
LADY MARKBY. ––¿Se va usted ya?
MABEL CHILTERN. ––Lo siento, pero no tengo más remedio. Debo ensayar. Tengo que colocarme sobre la cabeza para unos «tableaux».