Un marido ideal
Un marido ideal LADY MARKBY. ––¿Sobre la cabeza? ¡Oh! Creo que es muy poco saludable. (Toma asiento en el sofá junto a lady Chiltern.)
MABEL CHILTERN. ––Pero es para una obra de caridad. En favor de «los que no se lo merecen», que son los únicos en los que estoy interesada. Yo soy la secretaria y Tommy Traford el tesorero.
MISTRESS CHEVELEY. ––¿Y qué es lord Goring?
MABEL CHILTERN. ––¡Oh! Lord Goring es el presidente.
MISTRESS CHEVELEY. –– El cargo le sienta admirable mente, a menos que se haya estropeado desde que yo lo conocÃ.
LADY MARKBY. ––Eres muy moderna, Mabel. Quizá demasiado moderna. Nada es tan peligroso como ser demasiado moderna. Se expone una a anticuarse de repente. Conozco muchos ejemplos de ello.
MABEL CHILTERN. ––¡Qué horrible perspectiva!
LADY MARKBY. ––¡Ah! Querida, no tiene que ponerse nerviosa. Usted siempre será muy bonita. Ésa es la mejor moda que hay y la única que lanza Inglaterra con éxito.
MABEL CHILTERN. –– (Con una inclinación.) MuchÃsimas gracias, lady Mardby, en nombre de Inglaterra... y en el mÃo. (Sale.)