Una mujer sin importancia
Una mujer sin importancia LADY HÜNSTANTON.––No sé lo que harÃa el mundo si tuviera una teorÃa como ésa, querida mistress Allomby.
LADY STUTRELD. ¡Ah! El mundo está hecho para los hombres, no para las mujeres.
MISTRESS ALLONBY. ¡Oh, no diga eso, lady Stutfield! Nosotras estamos mucho mejor que ellos. Hay más cosas prohibidas para nosotras que para ellos.
LADY STUTFIELD.––SÃ; eso es cierto, completamente cierto. No lo habÃa pensado. (Entra sÃr John y mister Kelvil.)
LADY HUNSTANTON.––Bueno, mÃster Kelvil, ¿ha terminado usted ya su trabajo?
KELVIL.––Por hoy he terminado de escribir, lady Hunstanton. Ha sido una ardua tarea. Hoy dÃa el hombre público necesita tener mucho tiempo.Y no creo que se reconozca adecuadamente su esfuerzo.
LADY CAROLINE. John, ate has puesto los botines?
SIR JOHN.––SÃ, amor mÃo.
LADY CAROLINE.––Creo que estarÃas mejor aquÃ,John. Está más resguardado.
SIR JOHN.––Estoy muy confortablemente, Caroline.
LADY CAROLINE.––Creo que no, John. EstarÃas mejor a mi lado. (SirJohn se levanta y se acerca a ella.)
LADY STUTFIELD.––¿Y qué ha estado usted escribiendo esta mañana, mÃster Kelvil?