Una mujer sin importancia
Una mujer sin importancia MISTRESs ALLONBY.––Cosa curiosa: las mujeres feas siempre están celosas de sus maridos; las bonitas, nunca.
LORD ILLINGWORTH.––Las bonitas no tienen tiempo. Siempre se encuentran ocupadas en estar celosas de los maridos de las demás.
MISTRESS ALLONBY.––Creà que lady Caroline se habÃa cansado ya de esas preocupaciones conyugales. ¡Sir John es su cuarto marido!
LORD ILLINGWORTH.––No está bien casarse tantas veces. Veinte años de romance hacen que una mujer parezca una ruina; pero veinte años de matrimonio la convierten en algo asà como un edificio público.
MISTRESS ALLONBY.––¡Veinte años de romance! ¿Existe tal cosa?
LORD ILLINGWORTH.––En nuestros dÃas, no. Las mujeres han llegado a ser muy inteligentes y ocurrentes. Nada estropea tanto un romance como el sentido del humor de la mujer.
MISTRESS ALLONBY.––O la carencia de él en el hombre.
LORD ILLINGWORTH.––Tiene razón. En un templo todos deben estar serios, excepto el objeto que es adorado. MISTRESS ALLoNBY.––¿Y ése deberÃa ser el hombre?