Una mujer sin importancia
Una mujer sin importancia LORD ILLINGWORTH.––Las mujeres se arrodillan graciosamente; los hombres, no.
MISTRESS ALLONBY.––¡Está usted pensando en lady Stutfield!
LORD ILLINGWORTH.––Le aseguro que no he pensado en lady Stutfield desde hace un cuarto de hora.
MISTRESS ALLONBY.––¿Es ella un misterio tan grande?
LORD ILLINGWORTH.––Es más que un misterio... Es un capricho.
MISTRESS ALLONBY.––Los caprichos no duran.
LORD ILLINGWORTH.––Es su principal encanto. (Entran Hester y Gerald.) GERALD.––Lord Illingworth, todos me han felicitado: lady Hunstanton, lady Caroline y... todos. Espero que seré un buen secretario.
LORD ILLINGWORTH.––Será el secretario modelo, Gerald. (Habla con él.) MISTRESS ALLONBY.––¿Le gusta la vida de campo, miss Worsley?
HESTER.––Mucho.
MISTRESS ALLONBY ––¿No tiene ganas de asistir a una fiesta en Londres?
HESTER.––No me gustan las reuniones en Londres.
MISTRESS ALLONBY.––Yo las adoro. La gente inteligente nunca escucha y los estúpidos nunca hablan. HUSTER.––Creo que los estúpidos hablan mucho.
MISTRESS ALLONBY.––¡Ah! ¡Yo nunca escucho!