Una mujer sin importancia
Una mujer sin importancia LORD ILLINGWoRTH.––Es usted severa... consigo misma.
MISTRESS ALLONBY.––Definanos como sexo.
LORD ILLINGWORTH.––Esfinges sin secretos.
MISTRESS ALLONBY.––¿Eso también incluye a las puritanas?
LORD ILLINGWORTH.––¿Sabe usted que yo no creo en la existencia de las mujeres puritanas? No creo que haya una mujer en el mundo que no se sienta un poco halagada si uno le hace el amor. Eso es lo que hace a las mujeres tan irresistiblemente adorables.
MISTRESS ALLONBY.––¿Cree usted que no hay una mujer en el mundo que se resista a ser besada?
LORD ILLINGWORTH.––Muy pocas.
MISTRESS ALLONBY.––Miss Worsley no le dejarÃa que la besase.
LORD ILLINGWORTH.––¿Está usted segura?
MISTRESS ALLONBY.––Completamente.
LORD ILLINGWORTH.––¿Qué cree usted que harÃa ella si yo la besase?
MISTRESS ALLONBY.––Se casarÃa con usted o le cruzarÃa la cara con su guante. ¿Qué harÃa usted si le cruzase la cara con su_ guante?
LORD ILLINGWORTH.––Probablemente me enamorarÃa de ella.