Una mujer sin importancia
Una mujer sin importancia LORD ILLINGWORTH.––Nunca pienso ser viejo. El alma nace vieja y se va haciendo joven. Ésa es la comedia de la vida.
MISTRESS ALLONBY.––Y el cuerpo nace joven y se va haciendo viejo. Ésa es la tragedia.
LORD ILLINGWORTH.––Y la comedia también, a veces. Pero ¿cuál es la misteriosa razón por la que yo siempre le he gustado?
MISTRESS ALLONBY.––Porque nunca me ha hecho el amor.
LORD ILLINGWORTH.––Nunca he hecho otra cosa.
MISTRESS ALLONBY.––¿SÃ? No lo habÃa notado.
LORD ILLINGWORTH.––¡Qué mala suerte! PodÃa haber sido una tragedia para los dos.
MISTRESS ALLONBY.––Hubiéramos sobrevivido.
LORD ILLINGWORTH.––Se puede sobrevivir a todo hoy dÃa excepto a la muerte, y soportarlo todo excepto la buena reputación.
MISTRESs ALLONBY.––¿Ha intentado usted crearse una buena reputación?
LORD ILLINGWORTH.––Es una de las muchas molestias a las que nunca he estado sujeto.
MISTRESS ALLONBY.––PodrÃa sucederle.
LORD ILLINGWORTH.––¿Por qué me amenaza?
MISTRESS ALLONBY.––Se lo diré cuando haya besado a la puritana. (Entra el criado.) FRANCIS.––El té está servido en el salón amarillo, milord.