Una mujer sin importancia
Una mujer sin importancia MISTRESS ALLONBY.––¡Ah! ¡Le habrá venido muy bien!
LADY HUNSTANTON.––Esperemos que no haya entendido mucho. Creo que serÃa mejor acercarse y hablar con ella. (Se levanta y va hacia Hester Worsley.) Bueno, querida miss Worsley... (Se sienta junto a ella.) ¡Ha estado usted muy callada en este rincón todo el tiempo! ¿Ha estado leyendo? Hay muchos libros aquÃ, en la biblioteca.
HESTER.––No; he estado escuchando la conversación.
LADY HUNSTANTON.––No debe creer todo lo que se ha dicho, querida.
HESTER.––No he creÃdo nada.
LADY HUNSTANTON.––Ha hecho bien, querida.
HESTER.–– (Continuando.) No podrÃa creer que una mujer tuviera ideas sobre la vida tales como las que esta noche he oÃdo de labios de algunas de sus invitadas. (Una pausa.) LADY HUNSTANTON.––He oÃdo que en América la sociedad es muy agradable. Como la nuestra en algunos sitios, según me escribe mi hijo.
HESTER.––Hay reuniones en América, como en todas partes, lady Hunstanton. Pero la verdadera sociedad americana está formada simplemente por los hombres y mujeres buenos del paÃs.