Una mujer sin importancia
Una mujer sin importancia LADY HUNSTANTON.––¡Qué sistema tan sensato! Y me atrevo a decir que también muy agradable.
Temo que en Inglaterra poseamos demasiadas barreras sociales. No sabemos tanto como debiéramos de las clases medias y bajas. HESTER.––En América no hay clases bajas.
LADY HUNSTANTON.––¿De veras? ¡Qué extraño!
MISTRESS ALLONBY.––¿De qué está hablando esa horrible muchacha?
LADY STUTFIELD.––Es muy vulgar, ¿verdad?
LADY CAROLINE.––Me han dicho que carecen de muchas cosas en América, miss Worsley. Se dice que no poseen ruinas ni curiosidades.
MISTRESS ALLONBY.–– (A lady Stutfield.) ¡Qué tonterÃa! Tienen sus padres* y sus modales.
* «Sus padres»: El texto inglés dice «sus madres».
HESTER.––La aristocracia inglesa nos surte de curiosidades, lady Caroline. Nos las envÃa todos los veranos por barco, regularmente, y las expone al dÃa siguiente de la llegada. En cuanto a ruinas, estamos intentando construir algo que dure más que el ladrillo y la piedra. (Se levanta para coger su abanico de la mesa.)
LADY HUNSTANTON.––¿Y qué es, querida? ¡Ah, sÃ! Una exposición de hierro en ese lugar que tiene un nombre tan curioso, ¿verdad?