Una mujer sin importancia
Una mujer sin importancia LADY HUNSTANTON.––¡Ah! Desde luego.Tendrá usted mucho que decirle. No a todos los hijos les hacen tal oferta, mistress Arbuthnot. Pero sé que usted lo apreciará, querida.
LADY CAROLINE.–– ¡John!
LADY HUNSTANTON.––Pero no entretenga mucho a mistress Arbuthnot, Lord Illingworth. No podemos estar sin ella. (Sale seguida de los otros invitados. Suena un violÃn dentro, en el salón de música.) LORD ILLINGWORTH.––¡Asà que ése es nuestro hijo, Rachel! Bueno; estoy muy orgulloso de él. Es un Harford de la cabeza a los pies. Pero, a propósito, ¿por qué Arbuthnot, Rachel?
MISTRESS ARBUTHNOT.––Un nombre es tan bueno como cualquier otro cuando no se tiene ninguno.
LORD ILLINGWORTH.––Supongo que sÃ... Pero ¿por qué Gerald?
MISTRESS ARBUTHNOT.––Por un hombre cuyo corazón destrocé... Por mi padre.