Una mujer sin importancia
Una mujer sin importancia LORD ILLINGWORTH.––Es mi nombre de familia. DeberÃa estudiar la GuÃa Nobiliaria, Gerald. Es un libro que todo joven mundano debe conocer bien, y además es lo mejor que ha hecho Inglaterra.Y ahora, Gerald, va a entrar conmigo en una vida completamente nueva, y quiero que aprenda a vivirla. (Aparece mistress Arbuthnot tras ellos, por la terraza.) ¡Porque el mundo ha sido hecho por los tontos para que los sabios vivan en él! (Entran por la izquierda lady Hunstanton y el doctor Daubeny.) LADY HUNSTANTON.––¡Ah! Está usted aquÃ, querido Lord Illingworth. Bueno, supongo que le habrá estado diciendo a nuestro joven amigo Gerald cuáles van a ser sus nuevos deberes y dándole muchos y buenos consejos mientras fumaban un agradable cigarrillo.
LORD ILLINGWORTH.––Le he dado los mejores consejos, lady Hunstanton, los mejores cigarrillos.
LADY HUNSTANTON.––Siento no haber estado aquà para escucharlo, pero supongo que ya soy demasiado vieja para aprender. Excepto de usted, querido archidiácono, cuando está en su hermoso púlpito.
Pero entonces siempre sé lo que va usted a decir, asà que no me siento alarmada. (Ve a mistress Arbuthnot.)