Una mujer sin importancia
Una mujer sin importancia LADY HUNSTANTON.––Eso está fuera de mi entendimiento, como ocurre generalmente cuando habla Lord Illingworth.Y la sociedad es muy despreocupada. Nunca me ayuda. Me deja naufragar. Tengo una ligera idea, Lord Illingworth, de que está usted siempre del lado de los pecadores, y yo siempre intento estar del lado de los santos, aunque hasta donde puedo.Y después de todo, puede que esto sea simplemente la idea de una persona que se ahoga.
LORD ILLINGWORTH.––La única diferencia entre los santos y los pecadores es que el santo tiene un pasado y el pecador un futuro.
LADY HUNSTANTON.––¡Ah! No tengo nada que decir a eso. Usted y yo, querida mistress Arbuthnot, estamos anticuadas. No podemos seguir a Lord Illingworth. Temo que se han cuidado demasiado de nuestra educación. Ser bien educada es una gran desventaja hoy dÃa. Le cierra a una muchas puertas.
MISTRESS ARBUTHNOT.––SentirÃa seguir a Lord Illingworth en alguna de sus opiniones.
LADY HUNSTANTON.––Tiene usted razón, querida. (Gerald se encoge de hombres y mira irritado a su madre. Entra lady CarolÃne.)
LADY CAROLINE. Jane, ¿has visto a John en algún sitio?