Cuentos completos
Cuentos completos Cien años atrás, su tatarabuelo, Seymour Perry, que tenía una relación con la hija de Conway, había caminado por Bond Street. Los Parrys habían caminado por Bond Street durante cien años, y tal vez se hayan topado con los Dalloways (Leighs por parte de madre). Su padre compraba la ropa en Hill’s. Había un rollo de tela en la ventana, y un jarrón sobre una mesa negra, demasiado caro; como el salmón en el bloque de hielo de la pescadería. Las joyas eras bellísimas —estrellas rosadas y anaranjadas, imitaciones, de España, pensó; cadenas de oro, hebillas en forma de estrella, pequeños prendedores que damas de altos tocados habían usado en sus vestidos de raso. ¡Pero no hace bien mirar! Hay que recortar gastos. Debía pasar la tienda de arte donde cuelga aquel extraño cuadro francés, ese que parece que le arrojaron confetti azul y rosa en broma. Habiendo vivido entre pinturas (y lo mismo sucede con los libros y la música), pensó Clarissa pasando Aeolian Hall, a una no pueden engañarla.