Cuentos completos
Cuentos completos Pero afuera el espejo reflejaba la mesa del pasillo, los girasoles y el camino del jardÃn de forma tan nÃtida que parecÃan atrapados en esa realidad. Era un contraste extraño: aquà todo cambiaba, allà todo permanecÃa estático. No se podÃa evitar mirar de un lado al otro. Mientras —ya que todas las puertas y ventanas estaban abiertas por el calor—, se escuchaba un suspiro constante, seguido de un silencio; parecÃa la voz de lo transitorio y lo perecedero, yendo y viniendo como la respiración humana, mientras que en el espejo, las cosas habÃan dejado ya de respirar, y permanecÃan inmóviles en trance a la inmortalidad.