Cuentos completos
Cuentos completos Oliver Bacon vivía en el piso más alto de una construcción con vista a Green Park. Tenía un apartamento; las sillas ubicadas debidamente en las esquinas, sillas tapizadas en piel. Los sofás estaban debajo de los salientes de las ventanas, sofás tapizados en tela. Las ventanas, las tres largas ventanas, adecuadamente provistas de delicado visillo y cortinas de satén estampado. El aparador de caoba estaba discretamente provisto de una adecuada selección de brandis, whiskys y licores. Por la ventana del medio miraba los techos lustrosos de los modernos coches estacionados en las angostas calles de Piccadilly. No existía una ubicación más céntrica que ésa. A las ocho de la mañana, un criado le traía el desayuno en bandeja; desdoblaba su bata roja, abría los sobres de la correspondencia con sus uñas largas y puntiagudas, y sacaba gruesas tarjetas de invitaciones en cuyos remitentes se leían nombres de duquesas, condesas, vizcondesas y honorables señoritas. Después se aseaba, comía su tostada y leía el periódico junto al fuego del carbón eléctrico.