Cuentos completos
Cuentos completos —Allà estaban —siguió—, las estrellas. Y él se preguntaba, mi abuelo, ese niño: «¿Qué son? ¿Por qué están all� ¿Quién soy yo?», tal como uno lo hace, sentado en soledad, sin nadie a quién hablarle, mirando las estrellas.
Se quedó en silencio. Todos miraron a las estrellas aparecer de la oscuridad sobre los árboles. ParecÃan eternas, inmutables. El rugido de Londres se fue apagando de a poco. Cien años parecÃan nada. Sintieron que el niño estaba allà mirando las estrellas con ellos. SentÃan que estaban con él, en la torre, mirando las estrellas sobre los páramos.
Una voz detrás de ellos dijo:
—Asà es. Viernes.
Todos se volvieron, se inquietaron, se sintieron traÃdos de vuelta a la terraza.
—Oh, pero no habÃa nadie que se lo dijera —murmuró la señora Ivimey.
La pareja se levantó y se fue.