Cuentos completos
Cuentos completos Sí, sí, ya voy. Hasta el piso más alto de la casa. Me detendré un momento. Cómo revolvemos el fango en la cabeza, qué remolino dejan estos monstruos, el agua golpeando en las rocas, la hierba sacudiéndose, y verde aquí, negro allí, golpeando la arena, hasta que de a poco los átomos se reúnen, el yacimiento se filtra, y nuevamente se ve claro y tranquilo, y viene a los labios una plegaria por los que se fueron, una exequia por las almas a las que uno saluda con la cabeza, las personas que nunca volveremos a ver.