Cuentos completos
Cuentos completos ¡Florecer, primavera, explosión! El peral en la cima de la montaña. La fuente mana; las gotas caen. Pero las aguas del Ródano corren rápidas y profundas, pasan bajo los puentes, y barren las hojas que flotan, cubriendo bajo la sombra al pez plateado; el pez manchado se apura entre las aguas; ha sido arrastrado a un remolino donde —esto es difÃcil— miles de peces saltan, salpican y rozan sus finas aletas; y tan fuerte es la corriente que las piedritas amarillas se revuelven y revuelven y revuelven. Ahora se liberan, caen con fuerza, o ascienden en el aire en exquisitos espirales, enroscadas como las finas virutas que hay debajo de un plátano; arriba y arriba… ¡Cuánta bondad hay en aquellos que, a paso tranquilo, van por el mundo con una sonrisa en el rostro! También en las alegres pescaderas, sentadas bajo los puentes, oh, mira las ancianas, ¡cómo se rÃen y se estremecen y juguetean, al andar de lado a lado, jo, ja!
—Es un joven Mozart, desde luego.