Cuentos completos
Cuentos completos —Segura, bastante segura —dijo balanceándose con impaciencia de pie en pie—. Y estoy segura de que dan incluso más de lo que reciben.
Todas sabÃamos eso.
—Pero —presionamos—, ¿escriben buenos libros?
—¿Buenos libros? —dijo mirando el techo—. Recuerden —comenzó a hablar con extrema velocidad—, que la ficción es el espejo de la vida. Y no pueden negar que la educación es de gran importancia, y que serÃa de lo más engorroso encontrarse solas en Brighton, tarde a la noche, sin saber cuál es mejor hostal donde dormir y, suponiendo que fuera un domingo lluvioso, ¿no serÃa lindo ir al cine?
—Pero ¿qué tiene que ver éso? —preguntamos.
—Nada, nada, nada —respondió.
—Dinos la verdad —protestamos.
—¿La verdad? Pero ¿acaso no es maravilloso? —se interrumpió—. El Sr. Chitter ha escrito un artÃculo semanal durante los últimos treinta años sobre amor o tostadas con mantequilla y ha enviado a sus hijos a Eton.
—¡La verdad! —reclamamos.
—Oh, la verdad —balbuceó—, la verdad no tiene nada que ver con la literatura.
Se sentó y se negó a decir más.
Nos pareció muy poco concluyente.