Cuentos completos
Cuentos completos —Señoritas, debemos intentar resumir los resultados —comenzó a decir Jane cuando el ruido de la calle, que se habÃa estado oyendo desde hacÃa rato a través de la ventana abierta, tapó su voz.
—¡Guerra! ¡Guerra! ¡Guerra! ¡Se ha declarado la Guerra! Exclamaban los hombres en la calle.
Nos miramos horrorizadas.
—¿Qué guerra? —gritamos—. ¿Qué guerra?
Nos dimos cuenta demasiado tarde de que nunca habÃamos pensado en enviar a alguna a la Cámara de los Comunes. Nos habÃamos olvidado de ello. Miramos a Poll, que habÃa llegado a la sección de historia en la biblioteca, y le pedimos que nos esclarezca el asunto.
—¿Por qué los hombres van a la Guerra? —preguntamos.
—A veces por una razón, a veces por otra —respondió con calma—. En 1760, por ejemplo —los gritos en la calle taparon lo que decÃa—. Otra vez en 1797, en 1804 fue la de Australia; entre 1866 y 1870 la franco-prusiana. En 1900, por otro lado…
—¡Pero es 1914! —la interrumpimos.
—Ah, no sé por qué van a la guerra ahora —admitió.
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