Cuentos completos
Cuentos completos La Guerra habÃa terminado y estaba por firmarse la paz cuando otra vez me encontré sola con Castalia en la sala donde solÃamos reunirnos. Empezamos a dar vuelta las páginas de nuestros libros de acta con desgano.
—Es extraño —reflexioné—, pensar en lo que creÃamos hace cinco años.
Castalia nos citó, leyendo sobre mi hombro:
—«Acordamos que el objetivo en la vida es producir buenas personas y buenos libros».
No hicimos ningún comentario al respecto.
—«Un buen hombre debe ser en todo momento honesto, apasionado y poco materialista».
—¡Cómo hablan las mujeres! —dije.