El lector comun
El lector comun Y nosotros, entonces, que esa alma nueva somos,
sabremos de qué estamos compuestos y formados,
pues los átomos de los que crecemos
son almas que no admiten ningún cambio.
Pero, ay, ¿hasta cuándo todavÃa
vamos a prescindir de nuestros cuerpos?…[47]
Mas, ay de mÃ, cesa de hablar, y las palabras nos recuerdan que por mucho que deseemos conservar a Donne en una postura —pues en estos éxtasis los versos de poesÃa pura fluyen repentinamente como licuados por un gran calor—, permanecer asà en una postura iba contra su naturaleza. Quizá fuera contra la naturaleza de las cosas también. Donne aprovecha la intensidad porque es consciente del cambio que debe causar una alteración, de la disonancia que debe interrumpir.