El lector comun
El lector comun del elemento fuego, ella no sabe
si es que pasó por tal lugar o no;
no sonda en la luna, ni se preocupa por comprobar
si en ese nuevo mundo viven los hombres y mueren.
Venus no la entretiene para preguntarle cómo ella
puede (siendo una estrella) Héspero y Véspero ser;
aquel que hechizara los ojos de Argos, el dulce Mercurio,
no la afecta, siendo ahora todo ojos…[53]
De modo que nos adentramos en las regiones más lejanas, y alcanzamos especulaciones raras y remotas apartadas un millón de millas de la muchacha sencilla cuya muerte causó la explosión. Pero arrancar fragmentos de poemas cuya virtud radica en la unión de sus tendones y su fortaleza para aguantar mucho rato la respiración es disminuirlos. Es necesario que, en estos tiempos, se lean más para captar la energía y la fuerza del conjunto que para admirar esos versos destacados que Donne enciende de pronto para iluminar las etapas de nuestra larga ascensión.